LA BATALLA DE PERFUMES DE NAPOLEÓN Y JOSEFINA

Cómo dos fragancias conquistaron el mundo y lo perdieron

Napoleón y Josefina se casaron en Paris el 1796. Él en progresión ascendente en lo militar y lo político. Ella en segundas nupcias, con dos hijos y haciéndose un lugar entre lo más granado de la aristocracia . Ambos tenían origen isleño, uno era corso y la otra criolla. Ninguno de los dos tenía sangre noble y sin embargo consiguieron escalar hasta lo más alto, hasta coronarse emperador y emperatriz el 1804.

Napoleón cruzando los Alpes, obra de Jacques-Louis David

LA COLONIA DE NAPOLEON

Napoleón gustaba de usar un tipo de colonia muy determinado: el agua de colonia de Farina. La auténtica y original agua de colonia, porque Farina, un italiano, fue quien le dio ese nombre a una fórmula de su creación que desarrolló en la ciudad alemana de … Colonia. Se trata de un agua alcoholizada que mezcla, en proporciones secretamente guardadas aún en la actualidad, esencias de cítricos, romero, lavanda y alguna cosilla más que por secreto no se sabe muy bien cual. Puede decirse que el tal Farina tuvo mucho éxito con su agua ya que consiguió ponerla de moda entre las clases adineradas,

Cuando Napoleón entró en Alemania no era más que un militar con mucha reputación, pero no quiso ser menos y adquirió algunas botellas de la colonia de Farina. Totalmente conquistado por su olor, sus efectos o su prestigio, a saber, desde entonces hasta el fin de sus días rindió fidelidad total al agua de colonia que fabricaba Farina.

El agua de colonia representaba la impermanencia. Su fórmula se basaba en una mezcla de agua con alcohol que contenía más cantidad de agua que de alcohol, por eso recibía el nombre de agua. Esto significa que el olor no permanecía más allá de unos minutos, se desvanecía rápidamente pero no sin antes realizar una función salutífera en la persona. ¿Qué otra fragancia podría representar mejor los volátiles tiempos posteriores a la revolución francesa del 1789? Tiempos de cambios, cambios políticos, cambios de mentalidad, incluso cambios en el tipo de calendario! El agua de colonia, con su olor impermanente representa esa época de cambio constante.

El agua de colonia también representaba la individualidad. La función del agua de colonia original cumplía la misión de proporcionar una vida mejor a su usuario, a poder ser, de alargarle la vida y aliviarle los dolores. Sea por el olor, sea por el frescor que aportaba, sea por su actuación a través de la piel, el caso es que se consideraba no sólo antiséptica sino también circulatoria, por destacar algunas de sus funciones. En definitiva, no se usaba para agradar a los otros ni para ocultar olores, se usaba para beneficio propio.

¿Entonces Napoleón para qué beneficio propio la usaba? Una de las posibles razones, más allá de la moda del momento, podrían ser sus migrañas. Los textos que nos han llegado sobre su vida cotidiana, nos indican que Napoleón encontró cierto alivio en sus migrañas en el agua de colonia. Se la aplicaba de manera tópica y prácticamente a diario, llegando a vaciar botellitas enteras sobre su cabeza. Pero la cosa no termina aquí puesto que Napoleón sufría del vicio de comer a velocidad supersónica, lo que le causaba indigestiones. Para esas ocasiones el agua de colonia también le producía cierto alivio, siendo que entonces le era aplicada en friegas sobre el torso. Dicen que Josefina tenía una mano de oro en tales quehaceres y que sabía tranquilizarlo como nadie en esos momentos.

Fuera por la migraña o por las indigestiones, Napoleón usaba masivamente el agua de colonia, siendo capaz de gastar más de 1 botellita al día, lo que era considerado una barbaridad.

EL PERFUME DE JOSEFINA

Contrariamente a Napoleón, Josefina gustaba de un perfume fuerte, de notas muy bajas, que se hacía notar y que impregnaba su presencia con su olor. A Josefina le gustaba un perfume de almizcle.

El almizcle actual es un compuesto sintético, pero en esos días todavía se usaba el natural, el proveniente de unas glándulas olorosas que poseen los ciervos almizcleros machos. Y sí, para obtenerlas había que matar al ciervo. Puedes imaginarte que este ciervo estuvo al borde de la extinción.

El almizcle representaba la permanencia. Lo sólido, las estructuras, el antiguo régimen. Un perfume caro al alcance de pocos. De notas pesadas que permanecen en la ropa, el salón y queda flotando por un tiempo en el aire, para que nadie olvide que esa persona estuvo allí, marcando territorio.

El almizcle representaba lo social. Se usa para ser olido por otros. Es considerado un afrodisíaco y las malas lenguas dicen que fue gracias a él que Josefina pudo conquistar a Napoleón. Sin embargo, se de buena tinta, que él prefería el olor corporal de Josefina sin adornos.

Quizás Josefina no fuera consciente que el uso continuado del almizcle pudiera tener algún efecto sobre su salud hormonal puesto que en realidad podía usarse como abortivo. No es casualidad que tras largos años de usar este perfume no lograra concebir un heredero para Napoleón. La falta de este heredero precipitó su divorcio pero ¿y si no hubiera usado un perfume a base de almizcle? Quizás su sistema hormonal no se hubiera perturbado al punto de ser incapaz de engendrar. Es solo una idea, quien sabe.

CONQUISTAR EL MUNDO Y PERDERLO

Napoleón y Josefina eran la pareja perfecta para conquistar el mundo. Complemento mútuo, el ying y el yang.

Napoleón, nacido en la isla de Córcega, cogió las riendas de un país acabado de liberarse del antiguo régimen, del posterior régimen del terror, y del incompetente gobierno del directorio republicano. Perfecto. Un hombre de acción, directo. Un hombre que prefiere una agua de colonia refrescante, ligera, de carácter asilvestrado, a la nueva moda del mundo liberal, más dado a las flores que a los inciensos. Sin embargo buscó crear un país apoyado en las estructuras imperiales de antaño. Quería un imperio bastido sobre antiguos cimientos pero con los valores nuevos de la República.

Josefina nació en La Martinica, una isla muy alejada de la Francia continental, en una familia criolla de importancia menor, sin embargo tuvo una educación a la antigua, aristocrática, que le permitió acceder a un matrimonio en el continente. Su gusto por el almizcle la sitúan en ambientes aristocráticos. Ella entendía muy bien el funcionamiento y los códigos de las relaciones sociales, tenía contactos, sabía moverse entre las élites. Era la domadora perfecta de la furia de Napoleón. Sin embargo afrontó un divorcio nunca antes visto y nunca más se volvió a casar.

Allí donde se encontraron el agua de colonia y el perfume de almizcle se creó un imperio que quiso ser nuevo y antiguo a la vez. Un lugar donde tenía cabida el pensamiento ilustrado y el aristocrático, la iglesia y el divorcio, la nobleza y los orígenes humildes, la igualdad y los privilegios. Dos mundos que queriendo avanzar juntos terminaron hundiéndose por separado. Su divorcio el 1810 significó el fin de los éxitos militares de Napoleón. Habiéndose apartado del perfume de almizcle, el agua de colonia, con su impermanencia no pudo sostener el imperio. En cuanto a Josefina, no puedo asegurar si continuó usando su perfume pero en todo caso, vivió a lo grande hasta su muerte el 1814.

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