EL CHOPO QUE LLEVÓ UN HOMBRE A LA AUTOFAGIA TOTAL

Quien diga que los mitos son cuentos inventados para entretenerse no conoce el mito griego de Erecsitón. Si alguna vez has oido decir que cada mito guarda una lección, pues este es uno de ellos y vamos a explorar que posible lección puede darnos.

Este mito ha llegado a nuestros días a través de dos textos escritos. El primero de ellos se trata del “Himno a Demeter” de Calímaco, escrito en el siglo III a.c.. El segundo está incluido en las “Metamorfosis” de Ovidio, ya en el siglo I de nuestra era. El protagonista en ambos casos es Erecsitón, un rey de Tesalia.

Erecsitón quería organizar un gran banquete y necesitaba madera para construir el salón donde se desarrollaría. De modo que dispuso que 20 hombres gigantes se dirigieran al bosque sagrado de Deméter para cortar unos chopos que había allí. Para su desgracia, esos árboles estaban habitados por dríadas, así que al primer golpe de hacha, las dríadas gritaron de dolor. Al oir los gritos, la misma Deméter acudió en ayuda de ellas y se presentó ante Erecsitón y sus 20 gigantes adoptando la forma de una sacerdotisa.

Le Bûcheron et l’Hamadryade Aïgeïros,1870, Émile Bin

Les conminó a abandonar la empresa advirtiéndoles del riesgo de enfurecer a la diosa. Esta amenaza no debió parecerle gran cosa a Erecsitón puesto que no sólo no cejó en su empeño sino que amenazó a la sacerdotisa con un hacha!. Demeter no pasó por alto tal muestra de soberbia y apareció con su verdadera forma ante los ojos de los allí reunidos. Los 20 gigantes no dudaron en salir corriendo, evitando así todo castigo divino. Pero Erecsitón, ay Erecsitón, la furia de Deméter recayó sobre él, el culpable verdadero de profanar su bosque, inflingir daño a sus árboles y amenazarla con un hacha.

El castigo que Deméter otorgó a Erecsitón fue tan terrible como cabría esperar. Consistió en ser incapaz de su saciar su hambre y su sed. A partir de ese día el rey pasaba hambre y sed a pesar de no parar de comer y beber. Tanto comió y bebió que agotó sus riquezas, y luego las de su reino, y cuando ya no quedaba nada por comer ni por beber, ni recursos para comprar nada más, entonces decidió vender a su propia hija, la princesa.

En este punto del mito, entran las metamorfosis de Ovidio. La princesa vendida por su propio padre, logra escapar de su comprador e implora ayuda a Poseidón. Y Poseidón se la da, le da la capacidad de metamorfosearse en lo que desee. Así que metamorfoseada en pescador burla a su antiguo comprador. Pero su padre se da cuenta de esta nueva capacidad de su hija, y decide revenderla de nuevo, con la certeza de que podría escaparse otra vez para revenderla infinitas veces. Erecsitón estaba dispuesto a todo para conseguir dinero con el que comprar alimentos y bebidas. Mestra, que así se llamaba su hija, se hartó de tantas idas y venidas y un buen día no volvió, se quedó con Poseidon y tuvo un hijo con él.

Erecsitón, sin nada que vender, ni a su propia hija, no tenía manera de proveerse de comida ni bebida. Tal era el hambre y tal era la sed insaciable que sentía y tal era la imposibilidad de encontrar algo para alimentarse que no le quedó más remedio que comerse a sí mismo.

Esta fue la condena de Deméter.

Seguro que eres capaz de ver la metáfora de este mito con la sociedad actual. Aquí te dejo cuatro cositas que se me han ocurrido. Estoy convencida de que a tí se te ha ocurrido alguna más.

  • Erecsitón, queriendo destruir un bosque que pide ser respetado. ¿cuántos bosques no están siendo hoy destruidos sin importar su importancia biológica?
  • Erecsitón incapaz de saciarse ¿No está basada la sociedad occidental en el crecimiento infinito, en el consumo sin fin?
  • Erecsitón vendiendo a su hija se queda sin futuro, solo el presente importa. ¿No es la sociedad actual una sociedad fuertemente basada en el carpe diem?
  • Erecsitón termina comiéndose a sí mismo porque su mundo relacional ha desaparecido y sólo importan sus propias necesidades. Eliminando al otro, ya sólo queda uno mismo. Totalmente perdido en el ansia depredadora, esta se vuelve contra él.

Erecsitón, que significa “el que desgarra la tierra” tiene muchas caras en la actualidad. Algunas pertenecen a dirigentes de países, otras a dirigentes de empresas o corporaciones. Muchas caras para un mismo semblante: el egosimo destructivo. Como sociedad que desea sobrevivir al apocalipsis ecológico, una de sus prioridades debería ser localizar y extirpar a los Erecsitón actuales. No es facil localizarlos porque se esconden muy bien y saben vendernos a sus hijas, las actuales Mestras, muy bien. Sólo el reconocimiento y la práctica de la reciprocidad en este nuestro planeta lleno de vida evitará que nos convirtamos todos en pequeños Erecsitones,

Comentarios

2 respuestas a «EL CHOPO QUE LLEVÓ UN HOMBRE A LA AUTOFAGIA TOTAL»

  1. Avatar de Marta
    Marta

    Bona metàfora!

    En aquest boig món, som molts els que ens estem dirigint cap a una vida de respecte cap a la natura i d’una comunió amb ella cuidant-la i rebent els seus regals i els seus fruits.

    Els regals no son sols materials ja que podem gaudi de la seva bellesa.

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