BÁLSAMO DEL QUIJOTE VERSUS BÁLSAMO DE D’ARTAGNAN

La secularización de un remedio infalible a base de romero

Uno de los secretos de los héroes de antaño era la recuperación milagrosa de golpes, magulladuras, heridas, cortes y cualquier tipo de malestar que en sus aventuras les sucediera. Esta rápida recuperación era por supuesto debida a la gran calidad genética del susodicho, habitualmente más fuerte que la media, más capaz que la media, más resistente que la media. ¿Qué sería del resto de los humanos sino fuera así? El caso es que puedo asegurar que no sólo de genética se trataba, ni tan sólo de exageración mundana. Los héroes sí que se recuperaban milagrosamente de sus heridas, esto es innegable, pero lo que yo digo es que en ello estaba implicado también el romero. ¿Que cómo puedo afirmar tal cosa? Pues porque así lo demuestran dos gallardos caballeros como son don Quijote y D’Artagnan.

EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS: UN REGALO DIVINO

Unos 200 años separan a ambos personajes literarios y a sus respectivos autores. Cervantes creó al Quijote en el siglo XVII, en territorio católico, apostólico, romano. Europa se encontraba sumida en las guerras de religión y los distintos bandos solo necesitaban una chispita para acusar de herejía al incauto o al desprevenido. El nombre de Dios estaba en boca de cualquiera y constantemente, también en boca del Quijote. En tales condiciones, un remedio infalible sólo podía serlo si estaba tocado por la gracia divina. Así que Cervantes decidió otorgarle este privilegio a nuestro aguerrido caballero don Quijote y le permitió gozar de las virtudes del bálsamo de Fierabrás. Pero atención, sólo a él en tanto que caballero andante, puesto que el tal bálsamo decíase que no producía los mismos efectos en el resto de los mortales situados en escalafones inferiores. Es decir, que era un bálsamo algo clasista.

Quiero recordar ahora que el Quijote es una obra escrita como parodia de las obras caballerescas de siglos anteriores. El bálsamo de Fierabrás forma parte de esas obras caballerescas medievales del ciclo carolingio. En dichas obras se cuenta como Fierabrás y su padre el emir Balán, saquearon Roma y se llevaron consigo el bálsamo con el que fue embalsamado Jesucristo. Pero no volvieron a su casa como si nada, sino que por aquellos milagros que ocurrían en aquellos tiempos, Fierabrás acabó convirtiéndose al cristianismo y poniéndose a las órdenes de Carlomagno. Y con él fue también el bálsamo, que se le conoció desde entonces como el bálsamo de Fierabrás, y del cual don Quijote tenía el privilegio de poseer una pequeña cantidad.

Ojo, todo esto es ficción. No existió tal Fierabrás ni tal bálsamo más allá de los cantares de juglaría y los libros de cordel. Así como tampoco ahora existen ni Han Solo, ni Luke Skywalker ni yoda pero todos conocemos sus aventuras y hay quien incluso tiene una espada láser en su casa, presuntamente.

En la obra del Quijote aparece la receta de dicho bálsamo y el modo de aplicarla. Estos son los ingredientes de la receta:

Ingredientes: Romero, vino, aceite de oliva, sal
Preparación: Todo hervido en una olla durante largo tiempo y verter en una alcuza de hojalata

Para que el efecto sea el deseado, hay que realizar la receta con cierto ritual de preparación, osease, hay que recitar lo siguiente mientras se mezclan los ingredientes: 80 padrenuestros + 80 avemarías + 80 salves + 80 credos sobre la alcuza, acompañando cada palabra con una cruz.

Finalmente se envasa y se bebe cuando se precise. ¿Moratones, golpes, huesos quebrados? Nada como dos tragos de este remedio ¿Que alguien te parte en dos mitades? pues incluso esta situación es capaz de resolver el bálsamo, se juntan las dos mitades y el remedio consigue que se peguen y que ya estés nuevamente funcional, ojo solo si eres caballero andante porque si no, pues no.

EL BÁLSAMO DE D’ARTAGNAN: UN REGALO MATERNO

Dumas también dotó a su personaje D’Artagnan de un bálsamo infalible a base de romero. Pero el origen de este bálsamo es completamente diferente, puesto que se trata de una receta familiar transmitida por su madre, la cual a su vez la obtuvo de una gitana. Podemos pensar que la señora D’Artagnan preparaba este bálsamo como cura doméstica. El bálsamo y su receta acompañan a D’Artagnan en sus aventuras y lo curan en varias ocasiones al aplicarlo sobre la piel en forma de crema, nunca ingerido.

Su receta es la siguiente:

Ingredientes: Romero, vino, aceite, otros ingredientes no revelados (”cuya lista no ha llegado hasta nosotros”, dice Dumas expresamente)

No hay ritual de preparación pero destaca que D’artagnan tenga la receta apuntada en un papel, como esos papeles donde apuntas la receta de magdalenas de tu madre y que andan por los cajones esperando una oportunidad. No hay apelación divina. No hay historia bíblica detrás. No hay personajes importantes que la avalen. Sólo la receta pelada. La usas o la dejas. No hay más.

Corría el siglo XIX cuando D’Artagnan nació de las manos de Dumas. Francia salía de una revuelta para entrar en otra. Los monárquicos y los republicanos no estaban solos en el noble arte de enfrentarse. La clase obrera incrementaba poco a poco su masa y su descontento crecía a la par. La intelectualidad divagaba entre los dandys, los antihéroes y los rebeldes. Catolicismo o laicismo. Monarquía o república. Orden o revolución.

Dumas tuvo un perfil claramente republicano. Dotó a su personaje de un perfil humilde y al bálsamo le dio un origen todavía más humilde puesto que provenía de una mujer gitana. Un d’Artagnan provinciano con un bálsamo gitano, ambos logran conquistar cimas más altas que sus respectivos orígenes.

LA SECULARIZACIÓN DEL ROMERO

Habrás podido observar lo parecido entre ambos bálsamos. Romero, vino, aceite están presentes en los dos. Las diferencias no radican tanto en su composición sino en los elementos simbólicos que esconden.

El primer rasgo distintivo es que el bálsamo de Fierabrás se ingiere mientras que el de D’Artagnan se aplica en tópico sobre la piel. El uso tópico de un bálsamo de romero puede dar efectivamente cierto resultado en las magulladuras, aunque requeriría de algunos otros ingredientes como la cera y otras hierbas que apoyasen la función vulneraria del romero. Por lo tanto, cabría esperar que un bálsamo de tal función tuviera una aplicación tópica y no por interno como nos indica el Quijote. ¿Por qué Quijote ingiere un bálsamo? La ingestión de aceite con vino y romero no parece un modo acertado de tratar magulladuras, aunque quizás sí problemas digestivos. De hecho Sancho tiene una buena diarrea al tomarlo. Entonces cabe pensar que puesto que toda la obra es una parodia del mundo caballeresco, la toma por interno emula por una parte las pócimas mágicas y por otra permite que la fuerza divina contenida en el bálsamo penetre en el caballero andante, a modo de ostia líquida, permitiendo comulgar con la divinidad sanadora. La fina ironía de Cervantes aparece cuando a don Quijote tras tomar el remedio le asaltan sudores y vómitos que logran de alguna manera contrarrestar el malestar previo.

El bálsamo de D’Artagnan en cambio, es un bálsamo secularizado fruto de la sabiduría preservada entre las clases bajas y transmitido entre mujeres, a la manera en cómo las mujeres solían transmitirse conocimientos sin la supervisión masculina. Ya no es un bálsamo divino ni un bálsamo parodia, en Dumas es un bálsamo terrenal, utilitario, puro y añejo, como lo son las cosas auténticas que definen el ideal romántico. En el siglo XIX Europa se estaba buscando a sí misma y Dumas quiso encontrar algo de ella en ese bálsamo de aparición fugaz que el gascón D’Artagnan es capaz de introducir entre los refinados mosqueteros. El ideal republicano obligaba a compartir el bálsamo con todo aquel que lo precisara, tal y como lo hace D’Artagnan.

Dos bálsamos, dos enfoques, y el romero enmedio, mudo espectador de tratos tan distintos. Esta persistencia del romero nos indica la familiaridad con la que esta planta era considerada capaz de grandes resoluciones. Una planta abundante en toda el área mediterránea y algo más allá, dotada de infinidad de propiedades y usos, ¿cómo no iba a formar parte del remedio infalible de dos grandes héroes como son don Quijote y D’artagnan, por más que sus autores habitaran mundos simbólicos distintos?

Comentarios

2 respuestas a «BÁLSAMO DEL QUIJOTE VERSUS BÁLSAMO DE D’ARTAGNAN»

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